Dormir 11 minutos más cada noche reduce el riesgo de infarto.
El análisis publicado en el European Journal of Preventive Cardiology mostró que pequeños cambios en hábitos cotidianos tienen gran impacto en la probabilidad de eventos cardiovasculares

Dormir 11 minutos más cada noche puede ser suficiente para disminuir el riesgo de infarto. Un estudio internacional publicado en el European Journal of Preventive Cardiology reveló que pequeñas mejoras simultáneas en sueño, ejercicio y dieta se asocian con una reducción significativa en la aparición de eventos cardiovasculares entre adultos del Reino Unido
Dormir unos minutos extra cada noche, sumar algo de actividad física y aumentar mínimamente la ingesta de verduras son acciones capaces de reducir hasta en 10% el riesgo de sufrir un infarto o accidente cerebrovascular, según el análisis de más de 53.000 adultos seguidos durante ocho años.
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Sídney junto a colegas de Chile y Brasil, utilizó dispositivos portátiles para cuantificar el sueño y la actividad física y cuestionarios dietéticos para valorar la alimentación.
Efecto de pequeños cambios en el riesgo de infarto
El análisis halló que al añadir 11 minutos extra de sueño cada noche, realizar 4,5 minutos adicionales de actividad física moderada o vigorosa diaria (como caminar a paso rápido o subir escaleras) y aumentar aproximadamente 50 gramos de verduras al día, el riesgo de infarto disminuye en un 10%. Estos datos, evidencian que mejorar tres hábitos a la vez tiene un efecto acumulativo sobre la salud cardiovascular.
El equipo subraya que estos comportamientos son mucho más sencillos de mantener a lo largo del tiempo que los cambios drásticos aislados, por lo que resultan accesibles a la mayoría de la población. Analizar las mejoras en conjunto permite captar el verdadero potencial preventivo de la suma de pequeños gestos diarios.
Máximo beneficio al combinar hábitos saludables
El beneficio crece significativamente al optimizar varias áreas. El perfil ideal identificado por los científicos consiste en dormir entre ocho y nueve horas cada noche, realizar al menos 42 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa y mantener una dieta variada, rica en verduras, frutas, pescado y cereales integrales.
Quienes lograron reunir estos tres hábitos alcanzaron hasta un 57% menos de riesgo de infarto y enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes mantuvieron estilos de vida menos saludables, según la ESC. Este máximo impacto solo se obtiene combinando simultáneamente las mejoras en sueño, ejercicio y dieta, no aplicando solo una de ellas.
Mientras que los cambios individuales aportan protección parcial, la reducción del riesgo se multiplica al realizar varios ajustes a la vez de forma regular.

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